¡CUIDADO! Este es el peligro que seguro ignorabas de usar esponjas de baño

La esponja de ducha exfoliante es un elemento muy útil para muchas personas en cuanto a la higiene personal, sobre todo, para las mujeres. Sin embargo, este accesorio de baño es potencialmente peligroso para nuestra salud. Descubre por qué.

Un dato alarmante: existe un estudio realizado por científicos de Estados Unidos desde el laboratorio de seguridad de los alimentos que reveló que el 77% de las esponjas contiene bacterias, el 86% hongos y moho, mientras que el 18% produce infección por estafilococo, que puede ser fácilmente transmitida a los humanos y contribuir a una infección grave en la sangre, los pulmones y el corazón.

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Asismismo, otra investigación publicada en el Journal of Clinical Microbiology concluyó en que las esponjas de baño exfoliantes, sobre todo las elaboradas en base a productos vegetales, pueden ser fuente de transmisión y contagio de bacterias y microorganismos causantes de diversas enfermedades.

La investigadora del departamento de microbiología de la Universidad de Cornell, Esther Angert, expresó al portal digital del Huffington Post que, inicialmente, estos artículos del hogar suelen ser higiénicos pero luego se transforman en un “caldo de cultivo” de bacterias.

Angert explicaba que al utilizar la esponja vamos arrastrando células muertas de nuestra piel que quedan “atrapadas” en su interior. Luego, dejamos la esponja mojada y en reposo, la condición perfecta para la proliferación incesante de distinto tipo de gérmenes y agentes patógenos, que se alimentan de estas células muertas.

En posteriores duchas, estaremos diseminando por nuestra piel estos gérmenes y bacterias, ensuciándola en lugar de limpiarla, exponiendo nuestro cuerpo a la contaminación de estos microorganismos por medio de los poros abiertos de la piel y a la posibilidad potencial de contraer enfermedades, tal como explica la doctora Michele Green de Nueva York.

Algunos consejos útiles para utilizar la esponja de baño

  • Enjuaga bien luego de usar. Una vez utilizada asegurate de limpiar en profundidad la esponja, escurriéndola varias veces con jabon y agua hasta que quede limpia y lo más seca posible.
  • Asegúrate de que la esponja se seque: colócala en algún lugar donde pueda recibir aire y aléjala del agua. Un buen lugar podría ser en el marco de la ventana, a la luz del día.
  • Utiliza un blanqueador antibacteriano: puedes hacerlo con un blanqueador para eliminar bacterias en su interior, como bicarbonato de sodio.
  • Reemplázala por una nueva regularmente: si la esponja toma mal olor o pasa algún tiempo debes cambiarla por otra nueva, esto también es un hábito de higiene muy importante.

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