Esto es lo que te pasará si acostumbras comerte las uñas

Comerse las uñas es para algunas personas una costumbre que arrastran por años y revela una compulsión de tipo obsesiva o causada por ansiedad, angustia y/o estrés. En este artículo te enterarás que consecuencias conlleva y por qué deberías evitar hacerlo.

 

Las estadísticas nos muestran que un 30% de niños, 45% de adolescentes, 25% de adultos jóvenes y un 5% de adultos mayores se muerden las uñas.

El hábito de comerse las uñas, técnicamente denominado “onicofagia” es un trastorno muy común en muchas personas por algún desorden de tipo psicológico como los mencionados más arriba. En principio se trata de una conducta mediante la cual se canaliza el estrés y que refleja algún tipo de trastorno emocional.

morderse las uñas

¿qué tiene de malo comerse las uñas?

Además del daño que tus dientes pueden provocar a tus uñas existen muchas otras consecuencias indeseables para tu salud, que te contamos a continuación:

Antes que nada partimos por aclarar que morderse las uñas es una costumbre contraria a la higiene, debido a que nuestras manos están en contacto directo y permanente con microbios, bacterias y distintos agentes patógenos por medio del tacto. Por lo tanto, llevarse las uñas a la boca nos expone a la posibilidad de contraer enfermedades.

Además, con esta práctica aumenta el riesgo de paroniquia, una patología que consiste en la infección de la piel que rodea la uña. En este particular, la Dra. Rochelle Torgenson, dermatóloga de la Clinica Mayo explica que podríamos acabar con “enrojecimiento, inflamación, dolor y malestar; lo cual es un signo de infección”.

Por otro lado, comerse las uñas puede causar la pérdida total o parcial de la uña, exponiendo nuestros dedos a una mayor sensibilidad y peligro ante cualquier impacto o golpe que pudiera ocurrir, causando un dolor muy intenso en esta zona, ya al descubierto.

Una infección en las uñas puede tardar unos 15 días hasta lograr una recuperación y si bien las uñas crecen y se renuevan, reemplazando el tejido viejo por nuevo, existe la posibilidad de que los daños ocasionados perduren de manera permanente.

Comerse las uñas, además, provoca daño a tu dentadura: tus dientes pueden desplazarse, abandonando su posición original y perder su esmalte natural, lo cual incide en desarrollar mayor sensibilidad ante la ingesta de alimentos a determinadas temperaturas (frio-calor).-

 

En este sentido, la Academia de Odontología General, que es la segunda institución odontológica mas grande de EEUU, brindó un curioso dato: las personas que se comen las uñas pueden perder hasta 4.000 dólares durante su vida en consultas y tratamientos para solucionar trastornos dentales vinculados a esta desagradable costumbre.

¿Como puedo abandonar el hábito de comerme las uñas?

No existe una fórmula mágica para lograrlo y se trata de una cuestión muy compleja de resolver. Según los especialistas, en lineas generales, no se trata de abordar el hecho mismo de morderse las uñas sino atacar la raíz del problema, es decir la compulsión o ansiedad que lo producen.
Una forma sugerida para canalizar ese estrés que lleva a conductas auto-destructivas es motivar a las personas a realizar actividades que redunden en su bienestar a nivel psicofísico tales como hacer gimnasia, caminar, correr, andar en bicicleta, nadar, hacer deportes o practicar algún juego.

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